Another Year Older

Toda la sociedad occidental conoce casi de memoria ese mandamiento que nos enseñaron desde la niñez: “Honrarás a tu padre y a tu madre” y de alguna forma lo interiorizamos hasta recordarlo por el resto de la vida.

Este mandamiento no es traumático de cumplir para los que tienen padres comprensivos, sabios, interesados y responsables. El problema es que la misma sociedad occidental en donde el mandamiento se volvió un paradigma verbal, es una sociedad en la que no es extraño encontrar hogares disfuncionales en donde falta el padre o la madre, o ambos o donde están de cuerpo presentes pero desearíamos que faltaran.

En países como Colombia ha sido evidente la transición de la figura de familia a hogares matriarcales en donde una madre soltera (o abandonada) o viuda o que fue violada, lucha con su corazón para tratar de sacar sus hijos adelante.

Los jóvenes del siglo XX y XXI han vivido su pubertad y su adolescencia en ausencia de sus padres que murieron, los abandonaron, se fueron para otro país buscando “mejor suerte” o simplemente que trabajan extensas jornadas laborales que les impide tener una verdadera relación fraternal entre ellos. Los jóvenes han sido criados por la televisión, el internet, los amigos o la empleada del servicio doméstico.

Durante la juventud, todos somos sensibles e irritables y ver un joven exasperado por un padre que le castiga por su bajo rendimiento académico pero que a la vez es un padre que no le ayuda a hacer tareas, que no le resuelve las dudas de la vida y que no lo acompaña en la toma de decisiones es casi normal.

Lo que el joven no se plantea, es que con su actitud de rebeldía, de apartamiento y rechazo hacia sus padres (o incluso hacia la sociedad) no está más que forjando el mismo futuro miserable para los que lleguen a ser sus propios hijos. Yo puedo ver el mal ejemplo de mi padre borracho y decidir no ser un borracho para que mis hijos tengan un padre sobrio y atento pero también puedo ver el mal ejemplo de mi padre borracho y alegar que no me puede reclamar porque él mismo me está dando ejemplo.

A veces los padres no tienen la razón, eso es una realidad, pero también lo es, que a veces los jóvenes no tenemos la humildad de ser tolerantes y pacientes con ellos, ni mucho menos para dialogar con ellos y explicarles nuestro punto de vista. No hay nada mejor en la vida que tener un padre en el bolsillo, cuando menos pensemos vamos a necesitar de ellos, incluso ellos nos salvarán ocasionalmente el pellejo sin que se lo pidamos.

Otro factor que no es menos importante es que entre la generación de nuestros padres y la generación nuestra, han ocurrido más inventos tecnológicos que en los veinte siglos anteriores y a ellos les tocó afrontar eso de forma improvisada, porque nosotros somos nativos tecnológicos y ellos no, ¿no crees que le estás pidiendo mucho?

Aunque a mi manera de ver el error más que de voluntad es de formación. Nuestros padres tampoco tuvieron el padre modelo que muestran las series de televisión y las novelas, nuestros padres también tuvieron padres ausentes o que incluso los maltrataban física y psicológicamente, ellos quieren hacerlo bien, hacerlo de la mejor forma, pero nadie les enseñó y tu actitud tampoco les ayuda. Ellos quieren que seas alguien en la vida, que alcances tus sueños y que seas exitoso, pero aunque no te lo sepan transmitir, se duelen cuando ven tus decisiones tontas o tus malos caminos.

Nadie les explicó cómo hablar con sus hijos, para algunos de ellos incluso el tema de la sexualidad es un tabú, pero la mayoría de los padres aman a sus hijos y la mayoría de los hijos deberían amar a sus padres.

De tal magnitud es la falta de formación que incluso el mandamiento bíblico está mal enseñado. Sólo se nos recitó la parte de “Honra a tu padre y a tu madre” pero no se nos mencionó el resto “…Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da” Honrar a los padres es sinónimo de éxito, de larga vida, de plenitud y de bendición de Dios. Tú piensas que deshonrando a tus padres te estás vengando de ellos o te estás “sacando la espinita” pero lo que estás haciendo es cortar la bendición de Dios para tu vida. Yo de ti lo pensaría dos veces la próxima vez.

En Efesios se menciona que este es el primer mandamiento con promesa y Dios no retarda sus promesas, pero la mayoría de promesas de Dios tienen un factor condicional, en este caso, la promesa en la vida larga, plena y bendecida pero el factor condicional es Honrar a padre y madre y eso no depende de ellos sino de ti.